El temor a la inflación catapulta la rentabilidad del bono de EE UU a 30 años a máximos de 2007

Lejos de aportar claridad, la última reunión de la Reserva Federal ha sembrado nuevas dudas entre los inversores mientras que los gestores la consideran una de las citas más difíciles de interpretar de los últimos tiempos. El mensaje del presidente de la Fed, Kevin Warsh, sigue siendo firme en la lucha contra la inflación, pero la decisión de mantener los tipos de interés sin cambios y las escasas pistas sobre su evolución futura han chocado con el escepticismo del mercado. La respuesta ha sido el aumento de la rentabilidad del bono estadounidense a 30 años hasta niveles no vistos desde 2007. En un escenario marcado por el repunte del petróleo y la persistencia de las presiones inflacionistas, los inversores se preguntan cuánto tiempo más podrá la Fed permitirse esperar antes de actuar.


