El castigo a la deuda francesa se extiende a Italia y amenaza con contagiar a la eurozona

Desde la creación del euro, los inversores han visto a Francia como una apuesta relativamente segura, pese a las turbulencias políticas, a un déficit público eterno o a las debilidades económicas que ha enfrentado en las últimas décadas. No obstante, esta ilusión empieza a resquebrajarse. La reciente sacudida de los mercados de deuda está golpeando con especial intensidad al país y a un ritmo que nadie esperaba. La rentabilidad del bono francés a 10 años ha escalado hasta el 4,912%, máximos desde julio de 2002. Esto ha elevado su prima de riesgo frente a Alemania, percibida como la más segura de la zona euro, hasta los 141 puntos básicos, el nivel más alto desde mayo de 2012. Y las tensiones en el mercado de deuda han cruzado los Alpes hasta Italia.


